jueves, 10 de abril de 2014

El porqué estamos aquí

portada del libro IGLESIAS, L.F. (1957): "La escuela rural unitaria" Edic. Pedagógicas
Sigo reflexionando con "amigos de la distancia" sobre las formas que tenemos los docentes de trabajar. Y es que la escuela no es un laboratorio estanco, ni una fábrica en cadena. Eso es lo que permite que nos recorra cierto flujo que a algunos nos motiva a seguir vivos como docentes. 
Porque la escuela no es la suma de aulas. La escuela es colegio. Es un conjunto de alumnos y un conjunto de docentes que recorren un camino. Aunque muchas veces vamos a distintos ritmos o por diferentes senderos. Lo que realmente hace un colegio es cuando docentes de distintas aulas recorren juntos el mismo camino, que sí, que puede ser con distintos ritmos. Incluso puede ser que alguno se salga del camino marcado, pero lo cierto es que cuando la idea de educación y colegio, como centro, se tiene clara, al camino acordado se regresa.
Y es que el tiempo de las "unitarias" ha pasado, murió. Y los centros son otra cosa, y las aulas necesitan de otra cosa. Ese tiempo en que un maestro y un grupo de alumnos "se lo guisaban y se lo comían". Por mucho que un número significativo de docentes siga empeñado en vivir aislado y volver a conectar para tomar el café. Porque la realidad hoy, es o debe ser otra.
Y por eso seguimos por aquí ¡sino, de qué!


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